¿Es usted lo suficientemente bueno para llegar al Cielo?

Tratado ¿Es usted lo suficientemente bueno para llegar al Cielo?

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De todas las preguntas que se le harán en la vida, probablemente la más importante sea: ¿Soy lo suficientemente bueno para llegar al Cielo? La manera de descubrirlo es preguntándose si ha obedecido los Diez Mandamientos. Muchos contestarán diciendo: “Bueno, he quebrantado uno o dos, pero nada que sea grave, como homicidio, etc.”. 

¿Quién de nosotros puede decir que no somos culpables de haber quebrantado los Mandamientos? Todos nosotros hemos pecado, y justo como en la ley civil, usted no tiene que quebrantar 10 leyes para ser un infractor de la ley, la Biblia dice: “Porque cualquiera que guarda toda la ley, pero tropieza en un punto, se ha hecho culpable de todos”. 

Esto puede sonar extraño, pero la peor cosa que usted puede hacer en este momento es tratar de limpiar su estilo de vida--se ha dado cuenta que ha pecado, entonces desde ahora usted trata de cumplir los Diez Mandamientos, hacer buenas obras, decir las cosas correctas y pensar sólo pensamientos puros. Pero, ¿dejaría un juez ir libre a un asesino sólo porque él le ha prometido vivir una buena vida? No, él tiene una deuda con la justicia y debe ser castigado. 

La Ley de Dios es como un espejo--todo lo que un espejo hace es mostrarte la verdad. Si usted ve que tiene embarrado huevo en su cara, usted no trata de lavarse con el espejo, su propósito es mandarlo hacia el agua a lavarse. Usted tampoco debe tratar de lavar su vida con el espejo de la Ley de Dios... ese no es su propósito. La vista en el espejo no es una linda vista, pero si usted no se enfrenta y reconoce que está sucio, entonces toda esa suciedad será presentada en el Día del Juicio como una evidencia de su culpa, y entonces será demasiado tarde para limpiarse. 

Quizá piense que Dios es bueno y que pasará por alto sus pecados. Pero si usted fuera culpable de crímenes terribles en una corte, y le dice al juez: “Juez, soy culpable pero creo que usted es un buen hombre y que pasará por alto mis crímenes”, el juez probablemente responderá diciendo: “Tiene razón acerca de una cosa; soy un buen hombre, y es por mi bondad que buscaré que se haga justicia, y que usted sea castigado por sus crímenes”. Lo mismo que muchos esperan que les salve en el día del Juicio, la bondad de Dios, será lo mismo que los condenará. Si Dios es bueno, Él debe castigar a asesinos, mentirosos, ladrones, etc., y el Infierno será su terrible destino. 

¡Qué terrible lugar debe ser el Infierno! Si usted lee en el periódico que un hombre ha recibido una multa de $5 por un crimen, usted puede concluir que es un crimen insignificante. Pero si un hombre recibió múltiples sentencias durante su vida, usted puede concluir que su crimen fue atroz. De la misma manera, podemos darnos una leve idea de lo terrible que el pecado es ante los ojos de Dios, al observar el castigo que da por ello--el eterno castigo. Su castigo será justo pero severo hasta el extremo. Tómese un tiempo para leer lo que Jesús dijo acerca del Infierno en Marcos 9:43-48. Tengo temor por usted... por favor, mire honestamente el espejo de la Ley, después busque el “agua” para limpiar cada pecado. Si usted no cree lo que le estoy diciendo acerca de la realidad del Infierno, eso significa que usted piensa que Dios es corrupto (que Él no se atrevería a hacer justicia), que Jesús es un mentiroso, que las promesas de Dios no son más que mentiras prefabricadas; no hay mayor insulto a Dios que llamarle mentiroso. Imagine que usted rechaza al Salvador, muere en sus pecados y encuentra que todo lo que le he dicho es verdad. Entonces, será demasiado tarde, y usted será juzgado por sus pecados.

¿Puede ver el apuro? Usted es culpable por haber pecado contra Dios mismo, y porque usted tiene una consciencia, usted ha pecado en conocimiento. ¿No es cierto que cada vez que usted mintió, robó, adulteró, etc., usted lo hizo con conocimiento de que estaba equivocado? 

El hecho de que ha pecado contra Dios, ¿le espanta? Debería. De hecho, Dios se encuentra airado contra usted por su pecado. La Biblia dice que Su ira está sobre usted, que usted es un enemigo de Dios en vuestra mente, haciendo malas obras. Pero permita que el temor obre para su bien, así como lo haría cuando el miedo de saltar fuera de un avión en una gran altura le haría ponerse un paracaídas. Permita que su voluntad abra su corazón al Evangelio de salvación. 

No soy el único que desea que usted no termine en el Infierno. La persona que le ha dado este tratado se preocupó demasiado para dárselo y se arriesgó por su posible rechazo, y Dios mismo no desea que usted perezca. Para aclarar una cosa maravillosa que Él ha hecho por usted en el Evangelio, revisemos nuevamente la ley civil: Usted se encuentra frente a un juez, culpable por crímenes severos. Toda la evidencia ya fue presentada y no hay duda alguna de que usted es culpable. La multa por su crimen es de $250,000 o encarcelamiento, pero usted no tiene ni siquiera cincuenta centavos. El juez está a punto de dictar sentencia... levanta el martillo, cuando inesperadamente alguien que usted ni siquiera conoce entra y paga la multa por usted. Justo en el momento en que usted acepta su pago, usted queda en libertad para irse. La justicia se llevó a cabo, la ley fue satisfecha, y qué más, el extraño que pagó su multa mostró cuánto se interesa por usted. Su pago fue evidencia de su amor. 

Justo eso es lo que Dios hizo por usted, en la persona de Jesucristo, usted es culpable, pero El pagó la multa hace 2,000 años. Así de simple. La Biblia lo pone de esta manera: “molido fue por nuestros pecados... Cristo nos redimió de la maldición de la Ley, hecho por nosotros maldición... Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”. 

No fue algo pequeño el que Cristo muriera por nosotros. La única cosa que podía satisfacer la demanda de la Ley Eterna era la muerte de aquel que nunca pecó, el Hijo de Dios. ¡Qué amor tiene Dios por usted! Sufrió una agonía indescriptible, para que usted no fuera castigado por sus pecados. Su muerte y resurrección significa que usted ya no está en deuda con la Ley, y Dios ahora le da vida eterna si le obedece a Él--la muerte ahora no tiene poder legal alguno sobre aquellos que pertenecen a Jesucristo. 

Entonces, ¿qué hará? Sólo arrepiéntase y ponga su fe en Jesucristo como su Señor y Salvador. No lo deje para mañana. 

Piense en un hombre que ha cometido adulterio. Su fiel esposa está más que dispuesta a aceptarlo de regreso, pero ¿cuál debe ser la actitud del esposo para acercarse a ella? Debe ser una humildad tremenda, suplicando su perdón y determinado en su corazón a nunca volverlo a hacer. 

Así es como usted debe acercarse a Dios. Si usted no está seguro de cómo orar, lea el Salmo 51 y hágalo su oración. Dele la espalda a sus pecados y ponga su fe en Jesucristo de la misma manera en la que pondría su fe en un paracaídas para salvarlo. Usted no sólo “espera” que el paracaídas le beneficie en algo, sino usted en realidad confía plenamente en el paracaídas al ponérselo. La Biblia dice “Vestíos del Señor Jesucristo” (Romanos 13:14). Cuando hagan esto, entonces Dios les perdonara todos sus pecados y les dará el regalo de la vida eterna. Después, cuando esté en paz con Dios, lea la Biblia diariamente y obedezca lo que lee. 

Por cierto, alguien se preocupó demasiado por usted al darle este tratado. Muéstrele a Dios su amor por otros haciendo lo mismo. Visite nuestro sitio web AguasVivientes.com donde encontrara recursos que pueden ayudarle en este aspecto. Gracias por leer este tratado. Que Dios le bendiga – Ray Comfort.