Algunas veces, cuando tenemos angusticas muy grandes, parece que algo nos destrozará por dentro. no podemos explicar nuestros sentimientos porque son demasiado profundos para expresarlos con palabras. Al parecer, no hay nada que la gente pueda decir para ayudarnos a aliviar las penas y encontrar satisfacción en la vida. Sabemos que hay personas con buenas intenciones de ayudarnos, pero son incapaces de mejorarnos. nos dicen: ¡Anímense! ¡Esfuércense! Pero, fuerzas es precisamente lo que no tenemos.
Ese es el problema, no la respuesta. Pero que nos dice la Escritura: