Rasgos distintivos del verdadero cristiano | Gardiner Spring | Publicaciones Faro de Gracia

Rasgos distintivos del verdadero cristiano

Proveedor
Publicaciones Faro de Gracia
Precio habitual
$42.000,00
Precio de venta
$42.000,00
Precio habitual
Agotado
Precio unitario
por 
Los gastos de envío se calculan en la pantalla de pagos.

Este libro de Gardiner Spring se publicó en inglés el año de 1820 y consistía primeramente en una serie de ensayos. Parece ser que el Dr. Spring se inspiró en un libro anterior escrito por Jonathan Edwards en 1746 y titulado “Religious Affections”.

Escrito en tiempos de avivamiento, este libro fue el fruto de las reflexiones  de un pastor que miró más allá de la profesión de fe, una oración de salvación o una experiencia espiritual. Se dio cuenta que el camino que lleva a la unión con Dios no es fácil, y entendía con su contemporáneo, Jonathan Edwards, que “el justo con dificultad se salva” como dice Pedro en su primera epístola, capítulo cuatro, verso dieciocho. El creyente debe luchar con enemigos poderosos, y si Dios no estuviese con nosotros, pronto seríamos vencidos y destruidos. Pero Dios nos toma, nos limpia, nos fortifica, y nos transforma hasta dejarnos equipados para entrar en  la gloria celestial. ¿En qué consiste el ser cristiano? ¿Cuáles son las señales espirituales que muestran palpablemente a nosotros mismos y a los demás que hemos nacido de Dios? ¿Cómo podemos asegurarnos de que poseemos verdadera vida espiritual? Estas preguntas son de suma importancia y cada persona debe examinarse a sí misma.

Quizá haya lectores que encuentren demasiado duro y exigente, casi inalcanzable, el nivel espiritual que el autor requiere de todo cristiano profesante, como prueba incontrovertible de poseer la verdadera vida espiritual. Como habrá notado el lector atento, no se trata aquí de excluir de la salvación a quienes no sean perfectamente santos en toda su conducta, sino de establecer una clara demarcación inicial entre la verdadera orientación hacia el único Dios y el culto adicional a los ídolos, llámense estos como se llamen.